Instrucciones para escribir un post

Por Awacate
Como suele ser común entre los webloggers, todos nos miramos el ombligo. Y ese es el secreto de todo buen post (y todo buen weblogger). Mirarse el ombligo. El proceso es el siguiente: Se agacha la cabeza lentamente, buscando con la mirada esa cicatriz redonda y arrugada (a veces hacia afuera y otras hacia dentro) donde una vez hubo un cordón que nos unía a nuestra madre. Generalmente ese punto suele estar cubierto por un trozo de tela; llámese camisa, camiseta,… Dado ese caso, es tan fácil como sujetar ese trozo de tela cuidadosamente por uno de sus extremos, y tirar lentamente hacia arriba. Sabremos que vamos por el buen camino al sentir una ligera brisa fresca que recorre nuestra tripa. En el instante en el que la vista se cruce con el ombligo, sabremos que vamos a escribir un gran post. Intuición de weblogger.
El siguiente paso es insertar el dedo índice de la mano derecha (excepto los zurdos que usarán el dedo índice de la mano izquierda) en el ombligo. Todo ello suponiendo que el ombligo esté metido hacia dentro. Una vez el dedo índice se encuentra en el interior del ombligo se deberá someter a ese mismo dedo a movimientos circulares. Este movimiendo circular responde a una doble finalidad: De búsqueda de pelusillas y de reorganización interna de las mismas. Una vez localizada una pelusilla de tamaño considerable, se cogerá suavemente, entre el dedo índice y pulgar; todo esto continuando con los movimientos giratorios para convertirla en una pequeña bola que podamos manejar a discreción.
Ya tenemos la pelusilla en nuestro poder. Ahora viene lo fácil. Mientras la sujetamos con mucho cuidado, nos acercaremos a una ventana próxima, mirando la pelusilla, pero sin tropezarse con nada que haya tirado en el suelo. En caso de tropiezo consultar el “Manual de Primeros Auxilios”. Una vez en la ventana elevaremos el brazo poseedor de la pelusilla al mismo tiempo que lo orientamos al sol. En ese momento, al tener la pelusilla a contraluz y observarla en todo su esplendor, la mente se nos llenará como por arte de magia de nuevos y sugestivos pensamientos. Una explosión de mil y una ideas de variopintos colores y múltiples sabores invadirá nuestra cabeza. Tan sólo tendremos que elegir la idea que más nos guste, memorizarla, y, a continuación, con mucho ciudado y sin perder la pelusilla, acercarnos al teclado y escribir el post, que probablemente sea genial.
¿Qué hacer con la pelusilla? He conocido muchos casos: Gente que las colecciona en cajitas de terciopelo, o quien las deja reposar durante varios días en su mesita de noche; hay personas que prefieren ingerirlas, e incluso hay quién devuelve la pelusilla a su lugar de origen, para cultivarla. El destino de la pelusilla es decisión de cada persona, acorde a su conciencia.

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