La última cena de Leonardo Da Vinci

Ciudad de México.- “La última cena” es una pintura mural original de Leonardo Da Vinci ejecutada entre 1494 y 149 que se encuentra en la pared sobre la que se pintó originariamente, en el refectorio del convento dominico de Santa María de las Gracias en Milán, Italia.

La pintura fue elaborada para su patrón, el duque Ludovico Sforza de Milán. No es un fresco tradicional, sino un mural ejecutado al temple y óleo sobre dos capas de preparación de yeso extendidas sobre enlucido.

Mide 460 centímetros de alto por 880 centímetros de ancho. Se cree que en 1494 el duque de Milán, Ludovico Sforza, llamado “El Moro”, encargó a Leonardo la realización de un fresco para el refectorio de la iglesia dominica de Santa Maria delle Grazie, Milán. Ello explicaría las insignias ducales que hay pintadas en las tres lunetas superiores.

En 1497 el duque de Milán solicitó al artista que concluyera “La última cena”, que terminó, probablemente, a finales de año. Cuando acabó, la pintura fue alabada como una obra maestra de diseño y caracterización. También se denunció que nada más fue terminada  y empezaba a desprenderse de la pared.

Desgraciadamente, el empleo experimental del óleo sobre yeso seco provocó problemas técnicos que condujeron a su rápido deterioro hacia  1500.

Leonardo, en lugar de usar la fiable técnica del fresco, que exigía una rapidez de ejecución impropia de él, había experimentado con diferentes agentes aglutinadores de la pintura, que fueron afectados por moho y se escamaron.

Desde 1726 se llevaron a cabo intentos fallidos de restauración y conservación. En 1977, inició un programa que utilizó las más modernas tecnologías con lo que se han experimentado algunas mejoras.

Aunque la mayor parte de la superficie original se ha perdido, la grandiosidad de la composición y la penetración fisonómica y psicológica de los personajes dan una vaga visión de su pasado esplendor.

La pintura se ha mantenido como una de las obras de arte más reproducidas, con innumerables copias hechas en todo tipo de medios, desde alfombras hasta camafeo.

Los apóstoles se agrupan en cuatro grupos de tres, dejando a Cristo relativamente aislado. De izquierda a derecha, según las cabezas, son: Bartolomé, Santiago el Menor y Andrés en el primer grupo; en el segundo, Judas Iscariote con pelo y barba negra, Simón, Pedro y Juan, el único imberbe del grupo; Cristo en el centro; Tomás, Santiago el Mayor y Felipe, también sin barba en el tercer grupo; Mateo, aparentemente sin barba o con barba rala, Judas Tadeo y Simón el Celote en el último.

Todas las identificaciones provienen de un manuscrito autógrafo de Leonardo hallado durante el siglo XIX.

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